Las técnicas de ejecución de posturas involucran el armado y desarmado de las posturas. Por ejemplo, para armar el danzarín, partiendo de la postura de pie, hay que dar un paso hacia adelante con alguno de los pies un poco abierto, inclinar el tronco hacia adelante, flexionar la pierna de atrás alzando el pie y tomándolo con la mano del mismo lado, y levantar el brazo contrario hacia adelante. Para desarmar, se suelta el pie y se baja la pierna lentamente, se relajan los brazos y se apoya el pie de la pierna que estaba levantada en el suelo.
También iniciando en la postura de pie, para armar el jinete se abren las piernas en el doble
ancho de caderas, se direccionan los pies un poco hacia afuera, se flexionan
las rodillas cuidando de sostener la línea con los tobillos y de vascular la
pelvis hacia adelante, y se relajan los brazos al costado del torso, sobre los
muslos. Para de desarmar, se estiran las piernas y se vuelve a la postura de
pie.
Para armar el cocodrilo, se
parte de la postura del gato, apoyando las rodillas y las manos en el suelo con
las piernas flexionadas y alineadas con la cadera, y, los brazos estirados y
alineados con los hombros. Desde allí, se estira una pierna hacia atrás
apoyando los deditos de los pies y luego, la otra. Para desarmar, se apoyan las
rodillas en el suelo, volviendo a la postura del gato.
También iniciando desde la postura del gato, para armar la postura del perro se apoyan los deditos de los pies
en el suelo y se levantan las rodillas, estirando las piernas y manteniendo el
peso hacia adelante, hacia los brazos. Para desarmar, se flexionan las rodillas
y se apoya el empeine de los pies nuevamente.
Desde la postura del gato también puede armarse la del guerrero. Para ello, se avanza con una
pierna apoyando el pie entre las manos, se apoyan los deditos del pie de la
pierna que quedó atrás y se la estira, abriendo un poco el ángulo del pie para
mayor estabilidad. Se incorpora lentamente el tronco y se extienden los brazos
a los lados de la cabeza en postura de mástil; hay que procurar que la rodilla
quede alineada con el tobillo. Para desarmar, se relajan los brazos y el
tronco, se afirman nuevamente las manos en el piso y vuelve a apoyarse la
rodilla, retomando la postura del gato.
Para armar la postura de la pinza,
se parte de la postura de sentado, con las piernas hacia el frente, en bastón,
y se relajan el cuerpo y los brazos hacia adelante. Dependiendo de las posibilidades,
puede ser: en primera posición, ubicando las manos a la altura de los tobillos;
en segunda posición, tomando los dedos de los pies con las manos; en tercera
posición, flexionando los brazos, desde la segunda; en cuarta, dejando caer
todo el tronco y la cabeza sobre los muslos; y en quinta, relajando el tronco,
la cabeza y los brazos hacia adelante, a los costados de las piernas. Para
desarmar, se reincorpora el tronco lentamente, subiendo último la cabeza.
Para armar la postura de la mangosta,
se parte de la postura de sentado con las piernas en montaña y se ubican las
manos detrás de los glúteos con los dedos hacia ellos y los brazos en bastón.
Luego se acercan los glúteos hacia los talones y va apoyándose la zona lumbar a
la vez que flexionándose los codos hacia atrás. Después se extiende cada pierna
y finalmente se relaja la cabeza hacia adelante. Para desarmar se reposicionan
de a una las piernas en montaña y se relaja el tronco hacia adelante, para
luego incorporarlo lentamente y, por último, la cabeza.
Para armar la postura del pájaro,
puede partirse de la postura de sentado, con las piernas en diamante, para
despegar los glúteos de las piernas e incorporar el tronco. Luego, se apoya un
pie hacia adelante, colocando la pierna en egipcia y cuidando que la rodilla
quede alineada con el tobillo, y la pierna que queda en el piso se gira un poco
hacia adentro para dar mayor equilibrio. Para desarmar, se vuelve a apoyar la
rodilla en el suelo y los glúteos sobre los talones.
Para armar la postura del caracol,
se parte de la lombriz, se apoyan los antebrazos en el suelo, alineando codos y
hombros, y rechazando el suelo, se deja caer la cabeza y se llevan las manos
sobre ella. Para desarmar, vuelven los antebrazos sobre el suelo e
impulsándose, se pasa a la postura del niño, con las piernas en diamante, los
glúteos sobre los pies y el tronco relajado hacia adelante (al igual que los
brazos o con los brazos al costado del tronco).
Para armar el osito, se
parte de la posición del dormilón, se flexiona una pierna hacia el abdomen,
luego la otra y se toma cada rodilla con una mano. Se debe procurar apoyar la
cabeza y las lumbares sobre el piso. Para desarmar, la persona puede estirar un
brazo a un lado de la cabeza y dejarse caer hacia ese lado para, luego,
incorporarse lentamente.
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